
No leí las lecturas de la Misa del lunes hasta después de haber escrito la Primera Parte. Tanto la primera lectura como el Evangelio son virtualmente un espejo de lo que escribí ayer, y como tal merece la pensa repetirlas aquí para nuestro discernimiento
TIEMPO PERDIDO Y AMOR
La primera lectura dice
Este es el libro de la revelación que Dios confió a Jesucristo para que mostrase a sus siervos las cosas que pronto han de acontecer. Jesucristo envió su ángel a su siervo Juan, para dársela a conocer (Apocalipsis 1:1 3)
La lectura habla de las buenas cosas conseguidas por la Iglesia, sus buenas obras, su perseverancia, su ortodoxia, defensa de la verdad, y su resistencia a la persecución. Pero Jesús advierte de que la cosa más importante se ha perdido: el amor.
…Pero tengo algo contra ti: que has abandonado el amor que tenías al principio.Por lo tanto, mira dónde estabas y de dónde has caído (Apocalipsis 2:5)
Creo que no es ninguna coincidencia de que la primera encíclica del Papa Benedicto fuera Deus Caritas Est “Dios es Amor”. Y amor , particularmente el amor de cristo ha sido el tema de su pontificado desde entonces. Cuando me encontré con el Papa hace 3 semanas ví y sentí el amor en sus ojos
La lectura continúa:
mira atrás, arrepiéntete y trabaja como entonces lo hacías. De otro modo, si no te arrepientes, vendré de nuevo a ti y quitaré tu lámpara del lugar que ocupa.
EL TIEMPO ESTÁ CERCANO
Es por su amor por lo que el Papa Benedicto también nos avisa, aquel que rechace el amor, que es Dios, rechazará la protección que nos concede
La amenaza del juicio también nos preocupa a nosotros, la Iglesia en Europa, Europa y lo occidental en general… El Señor nos grita en nuestros oidos… “Si no os arrepentis vendré a vosotros y os quitaré la lámpara del lugar que ocupa.” La Luz puede ser quitada de nuestro lado y hacemos bien haciendo que esta advertencia suene con toda seriedad en nuestros corazones mientras gritamos al Señor: “Ayúdanos a arrepentirnos”- Papa Benedicto XVI. Omilía de Apertura, Sínodo de los Obispos, 2 de Octubre de 2005, Roma
Nos es una amenaza. Es una oportunidad
LA MISERICORDIA PASA A NUESTRO LADO
El Evangelio nos cuenta que cuando Jesús pasaba por Jericó, un hombre ciego sentando al lado del camino pidiendo limosna pregunta que está pasando.
Le dijeron, “Jesús de Nazaret viene por aquí” (Lucas 18:35-43)
El mendigo de pronto se da cuenta de que apenas tiene unos segunos para llamar la atención de Jesús antes de que sea demasiado tarde. Y le grita:
Jesús Hijo de David ¡ten piedad de mi!
¡Escucha! Jesús está pasando a tu lado. Si estás ciego por el pecado, por la oscuridad del dolor, sofocado por la culpa y abandonado por todo en la vida…. Jesús está pasando! Grita con todo tu corazón:
Jesús Hijo de David ¡ten piedad de mi!
Y Jesús que dejaría 99 ovejas para ir a buscar a la única perdida , se parará y vendrá a ti. No importa quien seas, cómo de ciego estés, como de endurecido tengas el corazón, lo malvado que seas. Él vendrá a ti. Y te preguntará los mismo que le preguntó al mendigo ciego:
No, Jesús no te pregunta que pecados has cometido, que cosas malas hiciste, por qué no fuiste a la Iglesia o por qué te atreviste a llamarle. En vez de eso, Él te mira intensamente con un amor que incluso silencia al demonio y dice,
¿Qué quieres que haga por ti?
Este no es el tiempo de que te analices. No es tiempo de defenderte y justificar tus acciones. Es el tiempo de una respuesta simple. E incluso si no tienes palabras entonces toma prestadas las del mendigo
Señor, haz que vea
Oh si ,Jesús. Deja que vea tu rostro. Déjame ver tu amor y misericordia. Déjame contemplar la Luzz del mundo que toda la oscurida en mí se disperse en un instante
Jesús no evalúa la respuesta del mendigo. No pondera si es demasiado pedir o si es una petición demasiado atrevida o si el mendigo lo merece o no. No, el mendigo respondió a este tiempo de gracia. Y así Jesús le reponde,
Ve, tu fe te ha salvado
Oh amigo mío somos todos mendigos, y Cristo está pasando a nuestro lado. Está claro que nuestro estado de pobreza espiritual no repele sino atrae la compasión del Rey. Si el mendigo hubiera argumentado que su ceguera no era culpa suya y que el mendigar no fue su elección, Jesús le hubiera dejado allí en el polvo de orgullo- porque el orgulllo consciente y subsconsciente bloquea la gracia que Dios nos da. Y si el mendigo se hubiera quedado callado diciendo “No soy digno de hablar con este Hombre” hubiera permanecido ciego y callado por toda la eternidad. Porque cuando el Rey ofrece un regalo a Su siervo, la respuesta correcta es de recibir el regalo con humildad y de devolver el gesto con amor.
Inmediatamente recobró la vista y le siguió, dando gloria a Dios
Jesús abrirá tus ojos y si le invitas, la ceguera espiritual y la decepción se caerá como lo hizo de los ojos de San Pablo. Pero para ello debes levantarte. Levántate de tu antiguo estilo de vida y deja detras tus vicios y tu cama de pecados y síguele.
Si, síguele, y encontrarás de nuevo el amor que habías perdido
… habrá en el cielo más alegría en el cielo por un pecador arrepentido ue por 99 justos que no necesitan arrepentirse (Lucas 15:7)